Domingo, 28 de Junio de 2009 09:53
El mismo día en el que Barack Obama mataba una mosca con agresividad imperial, como Nerón, aparecía también en primeras páginas y en las pantallas de televisión Lidya Guevara, nieta del Ché, con boina militar y con sus pechos ligeramente tapados con dos cananas cruzadas de zanahorias, en lugar de las balas de su abuelo.
Lydia sugería que también es una guerrillera, pero vegetariana, lo que está bien porque su presencia es muy doblemente nutricia, mientras que las cananas del Ché estaban para matar a seres humanos.
La foto de esa chica paramilitar progre de ojos verdes pertenece a una campaña de PETA (People for Ethical Treatment of Animals), organización radical anticarnívora que le reprochó a Obama no el mal gusto e inoportunidad de la escena, sino su crueldad y falta de humanidad por “esa muerte innecesaria” nada más ver las imágenes de la mosca mártir.
Después, PETA le hizo llegar una ingeniosa trampa creada por ecologistas de los insectos para cazarlos amistosamente y liberarlos después al aire libre (¿nos enviará PETA las inevitables cucarachas neoyorquinas?). La nieta del Ché dice ser vegetariana. Claro, vive en Argentina, tierra donde abundan los bifes de chorizo, no en Cuba, donde la revolución de su abuelo y de los Castro convirtió un país sin hambre en otro famélico, cuyos habitantes ya quisieran poder elegir ser o no vegetarianos.
Miembros de PETA y de otros grupos ecologistas radicales, han asesinado a científicos por experimentar medicamentos en animales, han volado laboratorios y tienen amenazados a numerosos investigadores de distintas universidades. Estos vegetarianos de calendario sólo nacen en países sin hambre, aunque los haya también en naciones pobres, pero solamente porque creen que un muslo de pollo es la pierna del abuelito. Obsérvelos: después de pocos años todos los vegetarianos obsesivos terminan grises y macilentos, casi como la mosca de Obama.

escrito por carlos martin, agosto 13, 2009
escrito por franklin sanchez, agosto 28, 2009
escrito por gabriel chambi, septiembre 22, 2009
escrito por ¿?, septiembre 22, 2009
escrito por Diego Hernandez, octubre 08, 2009
escrito por Lucholez, noviembre 07, 2009
escrito por maria espinal, noviembre 09, 2009
escrito por Pablo Salas, diciembre 18, 2009
escrito por JBE, febrero 25, 2010
El subconsciente le traicionó.
Al matar la mosca mostró al mundo que no va a respetar la vida de quienes le molesten.
Eso es propio del pensamiento del pueblo estadounidense que no ha cambiado tanto desde los tiempos del Che.
Los pobres ignorantes siguen creyendo que son el "pueblo elegido" y que su pais es el mejor del mundo, que son superiores y que tienen derecho a imponer sus supuestas libertades (que, por cierto, son menos que las de mi pais).
Los demás somos abejas obreras a las que sacar la cera y la miel o moscas molestas a las que se puede aniquilar.
Rebelarse contra la matanza de la mosca no es un acto nimio e insulso.
Por mi parte, al menos, la mosca no habrá muerto en vano.
Además, ¿quién no envidia a la mosca.
Consiguió molestar al tipo más poderoso del planeta, algo que muchos quisieran hacer.
Eso sí, lo pagó con su vida.
A mí también me gustaría molestarlo como hizo la mosca. Ni más ni menos. Yo no iría más allá, pues Obama es un representante, no la esencia, y también porque soy un cobarde que no quiere morir como la mosca por cuatro aleteos y un par de zumbidos.
Y yo me pregunto: ¿no seria una mosca cheguevarista?.
Por cierto, que yo no paso hambre ni soy ecofanático.
Como vegetales, carne, pescado y todo lo que pille, pero exijo que en los procesos no se maltrate a los animales, que bastante hacen con dar su vida para que yo coma como para que encima tengan que sufrir.
Y eso lo he aprendido de culturas nativas americanas y africanas en las que. literalmente, se mueren de hambre, precisamente por la falta de respeto de los explotadores a su entorno natural.
Y también estoy aprendiendo que el conservacionismo ecológico y el respeto medioambiental contribuyen a un consumismo más racional y moderado, fuente de poder del capitalismo y del imperialismo, sin contar con la fuente de riqueza e independencia que está suponiendo para muchos pueblos del planeta, generando empleos y trabajos dignos.
Quizás en tiempos del Che no se abordaban estos temas o no eran tan relevantes, pero hoy en día una revolución que no implique cambios en el modo de pensar respecto a los otros seres del planeta y el medio ambiente me parece que se queda un poco coja.
Sinceramente: no concibo un mundo mejor sin un entorno saludable y sin otros seres diferentes.
Y si echamos una buena bronca por cargarse a una mosca, se lo pensarán dos y mil veces antes de cargarse a una persona.





Se dan casos en que de lo digo en Euskera y luego lo traduzco ,( pero literal no se puede ) Aitas motxinos semeas lutxinos , o lo que se puede traducir no esperes que los hijos hagan o actuen como los padres , o abuelos , no lleva a ningún sitio .
El mensaje no estaba dirijido a sus descendientes ( en parte si ) , pero mas bien esta dirigido a las personas que lo entendemos , y por aplicación al mundo entero por su sencillez